Una antigua cabaña pasiega convertida en un refugio Passivhaus único, donde el silencio, la naturaleza y la arquitectura se encuentran para crear una estancia que se siente diferente desde el primer momento.

Casa Mínima es mucho más que un alojamiento: es un lugar para parar, respirar y volver a conectar con la naturaleza.

En el corazón de los Valles Pasiegos, en Cantabria, una antigua cabaña pasiega ha sido cuidadosamente restaurada y transformada en un refugio contemporáneo con certificación Passivhaus, donde la arquitectura tradicional convive con el confort, el diseño y la eficiencia energética.

La casa cuenta con 150 m² y capacidad para hasta 6 huéspedes, y se encuentra en una finca privada de más de dos hectáreas, rodeada de prados, bosques y montañas. Sus grandes ventanales llevan el paisaje al interior y permiten disfrutar de la tranquilidad del entorno durante todas las estaciones del año.
La restauración conserva el carácter de la construcción original y lo combina con materiales naturales como piedra, madera y cal, creando espacios cálidos, sencillos y llenos de luz.

Su certificación Passivhaus garantiza un elevado nivel de confort y eficiencia, con una envolvente térmica de altas prestaciones y ventilación mecánica con recuperación de calor que proporciona una excelente calidad del aire interior y temperaturas agradables durante todo el año.

Aquí el lujo está en lo esencial: despertar rodeado de naturaleza, caminar por los caminos de los Valles Pasiegos, descubrir pequeños pueblos y paisajes de montaña y regresar a una casa diseñada para descansar y desconectar.

Casa Mínima es una invitación a vivir Cantabria de una manera más tranquila, consciente y respetuosa con el entorno.